La entrada anterior quedó detenida en borrador todo el día, recién recordé que la dejé inconclusa, acabo de publicarla y resulta que ya tengo que modificar un poco ese concepto, porque como lo decía allí mi naturaleza me llama a soñar. Y por lo tanto, tuve un impulso, lo tuve tres veces y recién en la tercera me animé, reiniciar un diálogo interrumpido por mi decisión y su respuesta y resultó altamente satisfactoria mi decisión de reiniciar ese diálogo esta vez. Obtuve lo que buscaba y desde ese momento no pude amortiguar ni mis ensoñaciones, ni mis proyectos que nacieron en base a eso ni las conductas que por ese diálogo comenzaron. Todas para bien, todas beneficiosas, porque ese reinicio me hizo completamente feliz.
Es increíble como rueda la vida de las personas, cómo mutan, cómo se modifican los sentimientos y las actitudes en base a lo que en el diario devenir nos sucede.
Ora estoy desolada porque no tengo noticias, ora estoy en las nubes porque son más que noticias son palabras de amor. Sí, son palabras de amor las que me han hecho no poder contener esta catarata de sueños, ensoñaciones y proyectos que se acumulan en mi cabeza desde esta mañana, cuando "alguien" a quien amo, me dijo lo que yo necesitaba oir.
Creo que voy a cambiarle el nombre a este blog, no se llamará más amortiguando ensoñaciones, porque no tengo motivo para hacerlo.
Nota: Es evidente que no puedo ser feliz más que unas horas, llegó la noche y todo se dio vuelta, me arruinaron el día. Creo que al blog lo llamaré mutatis mutandi.

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