Ayer viví una emción especial y fue gracias a la tecnología, como viene sucediendo hace un tiempo ya con sus avances. Me encontré con una antigua amiga de la escuela secundaria con la cual hace por lo menos cuarenta años que no nos vemos.
Hicimos la secundaria juntas, salvo dos años, tercero y cuarto que yo los hice en otra provincia y resultó que nos encontramos a través del contacto más concurrido del mundo Facebook.
Yo sinceramente me resistía a ingresar a esto de las redes sociales, me siguen pareciendo una vidriera, un reality donde la gente desnuda su vida sin pruritos y pareciera que justamente con el afán de que todo el mundo se entere.
Pero yo creo estar dándole una función mejor, tal cual me estoy enterando lo hacen muchos ya y es la reencontrarse con viejos amigos o familiares con quienes uno ha perdido contacto y tiene la curiosidad de saber cómo le ha ido o el sentimiento de querer volver a verlo.
Es en este sentido en el que yo estoy desde hace unos días usando facebook, los encuentro allí y luego vamos al mail que es mucho más privado o si es una persona de suma confianza directamente el teléfono, lo más útil de todo lo creado desde el siglo pasado.
Debo decir que este reencuentro me produjo una emoción particular porque fuimos realmente muy amigas, como decíamos ayer al hablar por teléfono, "estábamos todo el día pegadas", nos sentábamos en el mismo banco y junto con otras chicas, algunas de las cuales ella ya encontró, formábamos un lindo grupito de adolescentes de aquellos años tan lindos.
Después de tanto tiempo fue bueno conversar con mi amiga de la adolescencia y será mucho mejor cuando nos encontremos seguramente.

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