miércoles, 16 de junio de 2010

Amortiguar ensoñaciones para no dejar de vivir

Una manera de amortiguar ensueños es tratar de estar el mayor tiempo posible pensando y haciendo actividades referidas a lo material, a la vida cotidiana, al trabajo a los trámites! Y en realidad eso, todo eso es lo que más me cuesta.
 En este momento por ejemplo el sol tibio entra por mi ventana mezclado con las pequeñas sombras de las ramas vacías de mi magnolia. Está frío el día y aunque no estoy sola, hoy tengo una chica que me hace los quehaceres de la casa, yo sigo sintiendo ese sol en mi rostro y no puedo menos que elevarme de este suelo que piso y pensar en lo etéreo, en lo abstracto, en lo que me tiene emocionalmente atrapada, no soy capaz de hacer otra cosa. Y no es que no tenga que hacerlas, tengo varias pero me inclino siempre a la ensoñación, al dejar volar mi mente libremente y ella es así, lo hace y entonces viajamos por lugares inhóspitos, perdidos entre la naturaleza en donde imagino que encuentro mi refugio para siempre.
 Porque yo sueño con un refugio alejado de todo, del mundanal ruido como decía el genial poeta.
 Tengo tanta necesidad de alejarme de todo ya, porque ya ha sido bastante lo vivido en intensidad práctica, material, terrenal, demasiado el estrés, demasiados los dolores, demasiadas las heridas que nunca cicatrizarán, demasiada la locura de correr a veces sin sentido. Hoy lo comprendo, porque en ese momento lo tenía, pero ahora me doy cuenta que corrí inútilmente durante muchos años de mi vida y que no era necesario tanto apuro inútil, que llegaría a sitios que no me traerían felicidad, paz, ni siquiera tanta prosperidad. Pero yo seguía, ciega y presurosa.
 Así corrí tras una familia, que hoy no tengo. Corrí tras una carrera, que hoy no ejerzo. Corrí tras un amor, que hoy no está conmigo.
 Perseguí sueños, demasiados y no me percaté que en esa persecución de sueños me estaba perdiendo de vivir. Hoy lo lamento, pero ya es tarde, por eso es que quiero amenguar, disminuir esa tendencia mía a seguir persiguiendo sueños y al mismo tiempo amortiguar esa inclinación permanente a la ensoñación, que a la larga no me trae ni siquiera paz.
 De ninguna manera quiero vivir en la materialidad absoluta, no podría, mi yo interno, mi naturaleza no me lo permitiría, pero sí quedarme un poco más quieta, dejar que el tiempo y las circunstancias fluyan y yo solamente ... viva ...

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