Porque todo en la vida muta, porque muchas veces cambiamos lo que debe cambiarse y a veces lo que no se debe cambiar también, pero en definitiva todo es dinámico y lo que hoy decimos, mañana dejamos de decirlo, y lo que hoy hacemos mañana lo deshacemos, por eso y por tantas otras cosas a partir de hoy este blog se llama Mutatis mutandi.
Una expresión que empezó ayer a rondar mi cabeza solitaria, como un recuerdo escapado de mis viejos libros de derecho, pero queriendo decir que no continúe tratando de amortiguar ensoñaciones porque no lo voy a lograr. Porque mi temperamento es así, mutable, porque hoy estoy bien y mañana no tanto y hoy amo y mañana odio (o algo parecido) y porque justamente ayer, después de un hermoso día con todo lo bueno que puede tener, a la noche todo se desbarrancó, se derrumbó como un castillo de naipes y hoy tengo un día distinto, aunque el sol vuelva a entrar por mi ventana, tibio como es en este casi invierno argentino.
Porque así fue siempre mi vida y lo sigue siendo. Porque la alegría no se hizo para que permaneciera en mí. Soy una persona que puede decir que nunca tuvo una vida monótona, que los cambios se produjeron en ella a veces con la velocidad del rayo y otras un poco más lentamente, pero me he tenido que adaptar a cada uno de ellos para sobrevivir.
Ahora estoy en nueva etapa, y ayer comencé a hilvanar un nuevo sueño, quiero lograrlo, quiero conseguirlo, quiero disfrutarlo, trabajaré duro para ello y estoy segura que se me dará. Así sea.

No hay comentarios:
Publicar un comentario