Acabo de recibir una buena noticia y sin embargo no me hace del todo feliz. Porque tiene bastante de bueno, pero viene tamabién con muchos problemas y yo sólo ansiaba vivir en paz y armonía de espíritu y también en lo material, por qué no.
A veces uno se pasa la vida soñando con algo, o con alguien, lo imagina, hace planes, proyectos y traza dibujos de lo que piensa es una utopía.
Un día la utopía deja de serlo y se transforma en realidad, pero nunca, jamás la realidad es igual a los sueños, como lo onírico, lo que soñamos al dormir. Nuestro inconsciente nos muestra la realidad de nuestra vida pero a través de símbolos o distorsionándola un poco, para que el conciente no nos boicotee.
Bien, en la vida en vigilia pasa lo mismo, los sueños pueden hacerse realidad pero la mayoría de las veces esa realidad viene distorsionada, a veces con cambios sutiles, otras, groseros, pero en definitiva creo, y pienso en este momento específicamente en mi noticia recibida, que fundamentalmente debo recibirla con ánimo positivo, pensando en la alegría que nos traerá, en los momentos felices que viviremos y no en sus posibles perjuicios y sobre debo dar gracias a Dios por estar siempre a mi lado, siempre en mi vida, en las buenas y en las malas. Ayúdame Dios.
