domingo, 18 de septiembre de 2011

El laberinto



 Aún continúo encerrada en este laberinto al que no sé cómo llegué. He podido cambiar algunas cosas, como por ejemplo no angustiarme tanto por no poder salir de él. Sigo aquí, pero me he acostumbrado a caminar sin rumbo entre sus paredes y a veces sentarme en un recodo a mirar el cielo azul celeste.
 Desde cualquier esquina de su recorrido sin fin escucho sonidos del exterior, ruidos de autos, personas que pasan, el trino de los pájaros, pero ya no llamo a nadie, porque siento que nadie podrá decirme dónde está la salida. Ya aprendí que tengo que encontrarla yo sola.
 A veces lo vuelvo a intentar pero si no lo logro, no me pongo inquieta ni nerviosa, ni siquiera triste, creo que hasta he hecho de mi laberinto un lugar lejanamente cercano a lo agradable. Una se acostumbra a todo en esta vida.
 Además, a veces me me digo ¿Salir? ¿A qué? Si no tengo nada que hacer afuera de este lugar, nadie me espera, nadie me necesita, nadie escuchará mis penas ni curará mis dolores del alma, entonces mejor no me hago problema y mientras no pueda encontrar el camino me quedo aquí.
 Por suerte llevaba tizas de colores en mi bolso y con ellas estoy pintando todas las paredes, les hago dibujos y marcas que me indican que por allí ya pasé, así, pienso, quizás... alguna vez encontraré cómo salir de este lugar al que tengo sólo una vaga idea de cómo y por qué llegué.

lunes, 18 de julio de 2011

Mutando


Ahora estoy mutando y no quería... No deseaba sentirme así, pero debo hacerlo para no morir, si quiero seguir viva debo cambiar algunas cosas y una de ellas ya lo hice, y me siento mal y necesito ayuda, pero quien necesito que me dé esa ayuda no puede y yo sigo mutando, lentamente, inexorablemente terminaré como la cucaracha de Kafka.
 Debe haber alguna otra manera de superar este laberinto sin salida aparente en que se convirtió mi vida, debo encontrar la salida, porque aunque no lo parezca todo laberinto la tiene, sólo que me cuesta demasiado encontrarla y a veces pienso que me sentaré en un rincón y allí sin hacer nada esperaré, alguien vendrá a mostrarme la salida y me tomará de la mano y me sacará a la luz del sol y al cielo celeste, alguien tiene que existir que pueda hacerlo... de lo contrario... moriré aquí, habiendo mutado totalmente por no encontrar la salida del laberinto, en vaya a saber qué cosa.

lunes, 27 de junio de 2011

Mutar

¿Cuándo llegará el día o quizas la noche, en que pueda mutar en alma absoluta? Que pueda desprenderme de este cuerpo que arrastro con desgano y cansancio, ¿Cuándo llegará la hora, el minuto, el exacto segundo en que mi alma se desprenderá y se elevará al infinito como la imagen de este sitio? Hay noches como la de hoy en que deseo que eso ocurra muy pronto, muy pronto... Quiero, deseo mutar... en alma desprendida de todo lastre material...estoy cansada...

viernes, 17 de junio de 2011

Mutatis mutandis


Si hay algo que hice bien con este blog es haberle cambiado el nombre. Mutatis mutandis es una expresión latina que significa "cambiar lo que debe cambiarse" y yo lo hice no sólo con el blog sino con mi estilo de vida que de alguna manera también se relaciona, o mejor dicho se relacionaba, con el nombre porque es una expresión muy jurídica. Y yo soy abogada.
 Lo soy pero ya no ejerzo y ese es el gran cambio que hice en mi vida, el mutatis mutandis, que necesitaba mi existencia para estar mejor, para sentirme mejor, para que hasta mi salud mejorara.
 Mientras ejercí la profesión de abogada es cierto que no estaba nunca sola, pero no siempre las compañías que tenía eran lo que mi cuerpo y mi alma necesitaban.
 Mucho esfuerzo, mucha energía, mucha pasión puse en el ejercicio de la profesión de abogada que terminaron minando mi salud al punto de llegar a un pico de estrés agotador. Esto me produjo estados de pánico, depresión, angustia y una exacerbación de enfermedades de base que antes estaban en estado latente, que pudieron con mi cuerpo hasta llevarme en tres años dos veces por diez días a terapia intensiva.
 Por eso al venir hoy a visitar mi blog y luego de tener una placentera charla después de la cena con mi hija, tuve la necesidad de dejar esto escrito aquí.
 Pocos cambios en mi vida fueron tan virtuosos y beneficiosos. Ejercitar el mutatis mutandi en ese aspecto de mi vida me hizo realmente muy bien. Creo que todos deberíamos siempre revisar un poco el ritmo que llevamos en nuestra vida cotidiana y ver si no necesitamos detenernos, pensar y luego...mutatis mutandis ... cambiar lo que debe ser cambiado... solamente para tener una mejor calidad de vida.

domingo, 15 de mayo de 2011

El aplastamiento de las gotas de Julio Cortázar recitado con su propia voz.

Aunque se borren todos nuestros rastros igual que bujías en el amanecer de Olga Orozco





Aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer

y no puedas recordar hacia atrás, como la Reina Blanca, déjame en el aire la sonrisa.

Tal vez seas ahora tan inmensa como todos mis muertos

y cubras con tu piel noche tras noche la desbordada noche del adiós:

un ojo en Achernar, el otro en Sirio,

las orejas pegadas al muro ensordecedor de otros planetas,

tu inabarcable cuerpo sumergido en su hirviente ablución, en su Jordán de estrellas.

Tal vez sea imposible mi cabeza, ni un vacío mi voz,

algo menos que harapos de un idioma irrisorio mis palabras.

Pero déjame en el aire la sonrisa:

la leve vibración que azogue un trozo de este cristal de ausencia,

la pequeña vigilia tatuada en llama viva en un rincón,

una tierna señal que horade una por una las hojas de este duro calendario de nieve.

Déjame tu sonrisa a manera de perpetua guardiana, Berenice.

lunes, 22 de noviembre de 2010

No me equivocaba...


Y resultó así al final, no me equivocaba yo en esa última entrada,  en que a veces las buenas noticias vienen disfrazadas y en fondo traen mucho mal. No estoy hablando de ningún ser humano, no quiero ser malinterpretada, lo digo por la imagen que subí en esa entrada, no tiene nada que ver con un nacimiento. Tiene que ver con situaciones materiales, que al final me trajeron, por lo menos a mí que fui la más perjudicada, los peores momentos que haya vivido alguna vez.
 Ser agredida físicamente y ser insultada a viva voz en plena calle por el ser que más debe amarlo a uno en el mundo, es lo suficientemente desagradable y doloroso como para que yo al fin reniegue de esa pseudo buena noticia y desee que hubiese sido mejor que las cosas siguieran como estaban.
 En fin, es la vida, esta vida que cada vez me resulta más difícil vivir, esta vida que me trajo más sinsabores que alegrías y que hoy en el otoño de mi vida me encuentra absolutamente sola. Todavía no puedo comprender o vislumbrar si esto es o no es mejor para mí.
 A lo mejor yo no estoy viendo la mitad del vaso lleno en estas circunstanicias que tengo que vivir.
 La vida es una constante caja de sorpresas, lamentablemente a veces se transforma para alguno de nosotros al nacer, en la caja de Pandora, de la cual salieron al abrirse todos los males del mundo. Realmente a veces me siento Pandora...